20090727

Responsabilidad y significado del estudiante

Ser "estudiante" más allá de una etapa de la vida pre-profesional –que actualmente se prolonga a toda la vida, supone un significado crucial frente a la familia, a las instituciones y a la sociedad, y sobre todo una gran responsabilidad ética, cuando el estudiante está dedicado a tiempo completo a esta tarea de aprender y es apoyado afectiva y financieramente.

Partamos del hecho de la equidad de capacidades intelectuales, ante la cual los (as) niños (as) y jóvenes que no tienen una incapacidad mental deberían obtener buenos resultados en los logros de aprendizaje; de ser esto así: ¿por qué docentes, padres y madres toleran o permiten los resultados con mediocridad?, ¿por qué nos conformamos con el típico adagio "C es nota y lo demás es lujo"?, ¿por qué nos acostumbramos con simpleza a los resultados de evaluaciones nacionales y profesionales que ni llegan a la escala de C?

Lo importante no es la nota en sí, sino lo que ella refleja "culturalmente" en cuanto hábitos de estudios, cantidad y calidad de entretenimiento y mística de trabajo; este "seis" de pasar raspando, que hemos fraguado en el marco de un "impringting" credencialista y basado en los "mínimos" requisitos para pasar la barda, en nada nos ayuda; por el contrario, consolida el andamiaje de la mediocridad técnica y profesional que se traduce en un futuro poco competitivo de cara a los retos globales del país.

El estudiante dedicado a tiempo completo, aquel que no trabaja y es apoyado por sus familiares, por el Estado o por programas de becas, tiene una gran responsabilidad de obtener buenos resultados; con esto no quiero señalar una actitud obsesiva proclive a la frustración y contraria a la anterior: la cultura del A, pero sí dejar claro que los buenos resultados oscilan en el tercio superior de notas, sin admitir los esfuerzos mínimos para pasar las asignaturas.

Esto supone que el estudiante debe planificar su vida y sus metas, administrar bien el tiempo, dejando claro los espacios para el estudio y para el entretenimiento, excluir las prácticas de "última hora", y hacer sus mejores esfuerzos en las tareas y proyectos.

El estudiante debe de rendir cuentas a quienes lo apoyan, cuentas dignas que inviten a seguir apoyándolo con entusiasmo; y si por casualidad descubren que los buenos resultados en la escuela y en la universidad les abren las puertas para seguir estudiando en programas de becas, no sólo podrán tener el privilegio y la oportunidad de pasar más tiempo estudiando, sino también de trascender las fronteras nacionales hacia instituciones más prestigiosas, y en el futuro, revertir sus conocimientos con un mayor margen de maniobra, ventaja y competitividad en el país, mejorando las condiciones de vida de otros conciudadanos; ¡¡¡esto sí hace grande a un ciudadano; en el fondo estudiamos para lograr esta meta: ser mejores personas, ampliar nuestras oportunidades de vida y tener una sociedad mejor, y no para saciar los caprichos de nuestros padres, madres y docentes.

Tener la sensibilidad para que descubran el verdadero valor y responsabilidad del ser estudiante – y de la educación misma y que cuando estén en sus aulas, en el día a día, reflexionen sobre su aporte a la familia y a la sociedad a través de sus notas.

Oscar Picardo


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