Un señor lleva su carro al taller para que lo arreglen. Como no se lo tendrían listo de inmediato, decide volver caminando a su casa, al cabo que no quedaba lejos. Al salir del taller, se detiene en la ferretería a comprar un balde y un galón de pintura. Luego pasa por la carnicería y compra dos pollos y un marranito. Pero al salir de la carnicería se da cuenta de que tenía un problema: ¡cómo llevar a su casa todo lo que había comprado! Mientras se rasca la cabeza, una viejita se le acerca y pregunta:
- ¿Me podría decir cómo hago para llegar a
- Bueno, mi casa está muy cerca de la de ellos. Con gusto la acompañaría hasta allá, pero no puedo llevar todas estas cosas que compré.
- ¿Por qué no pone la lata de pintura en el balde, agarra el balde con una mano, se pone un pollo debajo de cada brazo y lleva el marranito en la otra mano?
- ¿Sabe qué? Tiene razón, contesta el hombre, y empiezan a caminar. A los cinco minutos, él dice:
- Agarremos un atajo que pasa por ese monte, así nos ahorramos un montón de camino. La viejita lo mira cautelosamente y le responde:
- Yo soy una viuda solitaria sin marido que me defienda. ¿Cómo sé que usted, cuando entremos al monte, no me va a poner contra un árbol y me va a violar?
- ¡Por Dios, señora! Estoy cargando un balde, una lata de cinco litros de pintura, dos pollos y un marranito. ¿Cómo cree que voy a poder hacer eso?
- Ah, pues muy fácil: Ponga el marranito en el suelo, tápelo con el balde, ponga la pintura encima del balde y yo le detengo los pollos.
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